
La vida no es tan seria como hemos creído que es. En la medida que
comprendas esto, podrás disfrutar de tu trabajo, de tus estudios, de
tus proyectos, de tus quehaceres del hogar, de tu vida cotidiana.
Convirtiéndola
no en una carga, sino en algo divertido, como si fuera un juego; de hecho, la
clave de la transformación es empezar a hacer todo con la alegría de los niños.
No importa la edad que tengas.
Todos nuestros
actos cotidianos, al realizarlos con amor y poniendo toda la energía positiva,
bajo una atmósfera de alegría, transforma lo más ordinario en
extraordinario, pues lo más importante no es lo que se hace, sino
COMO se hace.
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