Tenemos estas dos energías dentro de nosotros para crear y mejorar nuestras
situaciones de vida. No obstante, para que esto pueda darse en armonía con todo lo que
existe, el poder (la mente) debe ser manejado por el amor (el corazón).
Cuando el poder es manejado por la mente la energía se vuelve destructiva,
inconsciente, egoísta. Sin embargo, cuando el poder es manejado por el amor la energía
se vuelve constructiva, consciente, colectiva; se actúa sintiendo y pensando en lo mejor para todos.
Esto se puede poner en práctica desde las cosas más pequeñas de nuestra vida, a las más grandes. Desde tus asuntos personales (en tu hogar o en tu trabajo)
hasta el arreglo del planeta.
Tú tienes poder. Utilízalo para crear, no para destruir.
El remedio se puede convertir en veneno. Y el veneno se puede convertir en
remedio. Depende por completo de la persona que lo maneja; de su estado
interior.

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